Se abre la veda para comer dulces y chocolates sin pudor. Al menos a partir de ahora y hasta el día de Navidad pienso hacerlo de esta manera.
Porque comer, lo que se dice comer dulces y chocolates, lo vengo haciendo todo el año; no importa el mes o estación. La diferencia es que ahora es cuando lo hago sin ningún tipo de remordimiento porque parece es lo suyo a partir del mismo instante en que instalan la iluminación navideña.
En los supermercados la sección de turrones; muchos del los cuales vienen a ser dulces de chocolate con avellanas, con guindas, con crema catalana, con coco, sin coco…. dobla generosamente a la de frutas y verduras. Eso es una señal y yo obedezco.
Eso sí, salvo dos o tres barras a las que soy fiel desde que tengo uso de razón, el resto de “inventos” me los fabrico yo misma en mi casa. Y lo que veo en las estanterías básicamente me sirven de inspiración para engendrar turrones maravillosos hechos a medida. A mi medida, que soy una chocolate-adicta sin solución.
Las trufas son un clásico Navideño, sobre todo en Francia donde a falta de turrones proliferan todo tipo de chocolates. Es un planazo acercarse a Bayona, o San Juan de Luz, desde San Sebastián a contemplar el panorama. Nosotros lo hacemos todos los años.
Este chocolate de Simón Coll, lo descubrí sin embargo a través de la tienda on line de El árbol del cacao. ( yo es que soy mucho de tiendas on line, sobre todo viviendo en una ciudad pequeña ).
Lleva pimienta y chile, y en principio es para hacer a la taza, pero a mí se me ocurrió utilizarlo para hacer unas trufas originales y diferentes que van fenomenal para acompañar la clásica copa de cava o de champán.
Pues bien… cómo hacer trufas en casa de forma fácil y sencilla?
Ingredientes:
– 200 g de chocolate con pimienta y chile.
-110 g de nata 35% mg.
– Cacao puro para envolver la ganache.
Preparación:
En un bol troceamos muy pequeño el chocolate. El otro bol ponemos el cacao en el que luego rebozaremos las trufas.
Localizamos un cazo y llevamos a ebullición la nata. En ese momento se la añadimos al bol en donde tenemos el chocolate picado pequeño. Removemos hasta obtener una ganache homogénea, lisa y brillante. Yo lo hago con espátula de silicona o cuchara de madera.
La dejamos reposar hasta que se enfríe y pase a estar a temperatura ambiente, (buscar una habitación fresquita, a mí no me gusta meter el chocolate en elaboración en la nevera) y cuando sea manejable; es decir que al formar bolitas no se nos deshagan en las manos comenzamos a hacer las trufas las empezamos a trabajar:
Así, con ayuda de una cucharilla, tratamos de coger siempre la misma cantidad, le damos forma, y la envolvemos en el cacao.
Vamos colocando nuestras trufas hechas a mano en una bandeja; o si es para regalar, en una pequeña caja metálica o de cartón, de las que se encuentran fácilmente en estas tiendas que tienen de todo.
Me gusta dejar debajo un lecho de cacao y más cacao aun alrededor para que no rueden y si lo hacen no pierdan su cobertura.
Una delicia estas trufas con este chocolate especiado tan distinto y de sabor tan intenso. El éxito está garantizado!