Uno no puede viajar a Suiza y no probar sus magníficos chocolates. El Cantón de Ginebra, al borde del lago Lemán, está prácticamente rodeado por territorio francés, de ahí que además de exquisitos bombones, encontremos los famosos macarons.
Una ciudad, Genéve, que constituye una constante tentación para los que como yo pierden la cabeza ante el aroma del chocolate o la visión de una composición de macarons de colores empolvados.
En la casa francesa Fauchon encontramos lo uno y lo otro, y muchas otras cosas más que hacen las delicias de los sibaritas y gourmets… El color fucsia es su signo de identidad, así como su logo donde repite su nombre de forma infinita en negro y blanco. Muy elegante.
La primera vez que visité Fauchon fue en su tienda de París al lado de la Madelaine. Es una tienda enorme donde además de chocolate y macarons se puede encontrar un magnífico foie. Esta que os enseño en la ciudad suiza está en el 118 de la rue du Rhöne.
En esa misma calle encontramos una de las bombonerías con más fama de la ciudad Du Rhöne. Pequeña pero muy exclusiva. Mirad que chocolates más ideales!
Y como no podía ser de otra manera también ofrecen macarons. Hace poco os dejé un tutorial de macarons para que pudiérais hacerlos vosotros mismos. Siguiendo los pasos no hay pérdida, se necesita algo de paciencia pero es perfectamente asumible para cualquiera. Así que mientras os surge la oportunidad de catar los auténticos macaron franceses podéis empezar con los vuestros.
Aun no he probado los de Pierre Hermé que hay quien dice que son los mejores del mundo. Pero no sabría por cuales decidirme entre los que os mostraré en este post. Todos impresionantes!
En cualquier caso, me quedo con la tienda de Ladurée y sus colores verde agua y rosa ballet. Me parecen tan delicados!!
En este escaparate presentaban su colección Art Déco que está disponible desde el 27 de junio como colección de verano. No os lo perdáis, tienen otra que llaman Ladurée á Saint-Tropez con un formato monísimo en azul vichy con una ilustración de una parisina de vacaciones en la ciudad. Sólo se venden allí!!
Estas fotos son del escaparate de la tienda de la rue Cours de Rive nº 7.
El interior es de madera, muy acogedor, en esta tienda no se puede más que comprar para llevar, pero hay otra en ésta misma ciudad donde se puede tomar un té o un café con un macarón.
El precio es de 2,5 por unidad, lo mismo que nos cuesta un pastel en una cafetería con terraza en mi ciudad.
Como podéis ver, Ladurée ofrece otros artículos tan apetecibles como velas aromáticas, las que están cubiertas por esas campanas… y una amplia selección de tés.
Me encantan las cajitas en las que sirven los macarons, parecen cajas de jabones….
Estas dos últimas instantáneas son de la tienda que Ladurée tiene en los almacenes Globus, sobre los que os hablé el otro día. Podéis verlo Aquí.
Dejemos los macarons, que creo que ya hemos tenido suficiente, y pasemos a conocer los templos del chocolate en la ciudad de Ginebra, empezado por Auer.
Situada en la rue de Rive desde 1.936, en el corazón de Genéve, sus chocolates son de una calidad excelentes; trufas exquistas, ganaches y pralinés…. y sus “Amandes princesse”…. una capricho para paladares exigentes y con generosos bolsillos.
Caja de 3 kilos… 630 francos suizos; unos 400 euros. Si con 1 kilo tienes suficiente, la cosa no se pone mucho mejor…. y si no compruébalo tú mismo en esta imagen.
Para mi gusto la presentación un tanto rococó… pero asumo que el contenido ha de estar sublime!
Me va más la imagen de Mekur, otra de las fantásticas tiendas de chocolates suizos que podemos encontrar en Ginebra. Allí encontramos la firma Läderach. Una empresa creada en 1962 por el maestro chocolatero Rudolf Laderach dirigida actualmente por la tercera generación.
Premium finished pralines, trufas y deliciosos bombones de infinidad de sabores. Läderach ofrece productos de calidad superior y con los mejores ingredientes. De esta firma dicen “…Isn’t just a chocolate lover’s dream, it´s also a chef’s dream”.
Además de la impresionante bombonería ofrecen chocolates al peso de un montón de variedades. Delicioso el de cereales con miel y caramelo.
Un lugar imprescindible y más asequible que el anterior, pues se puede optar por elaboraciones en formato pequeño, del que encontramos un amplísimo surtido en sus estanterías. Más de 20 clases de chocolate recién hecho..!!
Vale la pena entrar y conocer la tienda, pasearla y disfrutarla también con la vista. Si aceptamos la cromoterapia como técnica de relajación, no me cabe ninguna duda que la aplicada al mundo del chocolate sus efectos se multiplican exponencialmente.
No hay cosa más estimulante que regalar la vista con las diferentes geométricas… redondas, ovaladas; las gamas de ocres, los tonos rojos y tierra, las composiciones abstractas con frutos secos….
Al tiempo que el sentido del olfato se despierta entre multiples aromas a cacao, a vainilla…. a felicidad.
De lo mejor de Suiza… sus chocolates!!!