He probado el salmón de mil maneras pero nunca a modo de barquillo en una copa de helado. Lo hice el otro día, que era el cumple de mi marido, para la cena.
Y hoy lo vuelvo a preparar para compartirlo con vosotros, mis lectores.
Este es un salmón marinado al eneldo procedente de Noruega. Lo trajo el homenajeado de uno de sus viajes. Y es un verdadero manjar.
Lo solemos tomar como un filete, con cuchillo y tenedor, sin ningún acompañamiento. Pero en esta ocasión procedía una presentación más elegante.
Este cumpleaños ha sido más tranquilito que el anterior. El año pasado al ser 11 del 11 del 11 y cumplir él los 44 montamos un fiestón de los de marcar época. Creo que todos los asistentes que fueron en torno a ésta última cifra guardan un recuerdo estupendo de aquel día… o mejor de aquella noche.
Esta vez lo celebramos en casa, tranquilos, aunque hubo alguna sorpresa que nos prepararon unos queridos amigos, de esos que siempre están ahí en todo momento y ocasión.
Si hace poco os presentaba un aperitivo caliente, éste es un apetivo frío. Aunque no tanto como aparenta por su ambiente blanco casi nieve. Lo más auténtico de este helado es la clásica copa. El resto es más bien una ilusión óptica.
La bola es de queso crema, previamente trabajada con eneldo, y sin ninguna otra elaboración. Su vida útil en estado sólido apenas supera los cinco minutos. Y eso es lo que se pretende de un helado en pleno mes de noviembre.
El barquillo no es tal; se trata de un rulo de salmón. Se consigue enrollándolo con cuidado sobre un palito de pan o grissini, para que permanezca erguido.
Es una broma, un trampantojo. Una versión de un canapé clasico de salmón que suelo hacer muchas veces. De las primeras recetas que publiqué en este blog. Y que siempre gusta porque la mezcla con el queso suave le va fenomenal.
Ingredientes:
– 1 caja de queso philadelphia de 200 g
– 50 g de nata líquida.
– eneldo.
– salmón marinado o también puede ser ahumado.
– palitos de pan o grissini.
Preparación: En primer lugar hacermos las bolas de falso helado. Mezclamos en un bol el queso con la nata y espolvoreamos con bastante eneldo. Colocamos la mezcla en moldes de bombones como éste que os enseño y metemos al congelador unas 3 horas.
El relleno lo he hecho con la ayuda de una cuchara y luego pasé una espátula para igualar la base de lo que es el helado y apretar bien la mezcla.
El resultado es una monada, creo que lo voy a usar para mil cosas antes de empezar con los bombones.
Recomiendo presentar esta copa con una cuchara, por supuesto. Que a nadie se le ocurra agarrar el falso barquillo y arremeter contra la crema de queso porque es un error. El palito se rompe, el salmón se desmonta, el queso no se agarra bien….
Lo suyo es tomar con la mano izquierda el barquillo, morder un poquito, y con la mano derecha coger una cucharadita de helado de queso a la vez.
Apetecible no?