Esta receta deliciosa la encontré por casualidad hojeando una de las muchísimas revistas de recetas que guardo en casa. Era de un especial Navidad y se presentaban como unos bizcochitos de zanahoria y manzana que yo he preferido presentar en cápsulas de magdalenas. He elegido unas color verde manzana, o verde césped, como se quiera. Yo, como seguro muchos de vosotros, acostumbro a comer también con los demás sentidos y no sólo con el gusto. Y estos dulces esponjosos y caseros tenían que estar rodeados del color de la primavera de abril; húmeda, luminosa y fresca.
Sabía perfectamente que estos muffins no iban a tener ningún éxito en casa, así que me preparé para empaquetar unos cuantos para regalar. Me estoy aficionando a estas bolsas de papel, típicamente americanas, conocidas como “treat bags” o “favor bags”. Las usé hace no mucho para envolver un par de porciones de mi “plumcake de Baileys con frutas escarchadas”, podéis verlo AQUI, y llevárselo a una amiga que fui a visitar a la hora del café. La verdad es que te presentas con una cosa así en una casa y quedas como una reina.
En EEUU se usan para vestir mesas dulces y rellenarlas de golosinas para niños, o también para envolver informales cubiertos en cumpleaños o picnics. El “chevron”, o estampado ziczac, está de moda así que son perfectas.
Me gustó mucho el aspecto que lucían aquellos bizcochitos y además son muy fáciles de hacer:
Ingredientes:
– 150 de de harina.
– 50 g de mantequilla punto pomada.
– 2 huevos L.
– 2 zanahorias pequeñas.
– 2 manzanas de tamaño medio.
– 50 g de azúcar.
– 1/2 sobre de levadura química.
– 125 cc de leche.
– Una pizca de sal.
– Semillas tostadas de Sésamo Santa Rita.
– Azúcar glas para espolvorear.
Preparación: Previamente cocemos las zanahorias durante unos 20 minutos en un poco de agua y reservamos. En un bol batimos la mantequilla con el azúcar, añadimos las yemas y batimos de nuevo. Incorporamos la leche, y después la zanahoria machacada, y lo integramos de nuevo en la masa con la ayuda de unas varillas. Comenzamos entonces a añadir la harina con la levadura y un poco de sal y seguimos removiendo hasta que quede una masa homogénea. A continuación la vertemos en las cápsulas para magdalenas.
Vamos precalentado el horno que deberá estar a 180º y al mismo tiempo pelamos las manzanas y las cortamos en pequeños trocitos. Colocamos un puñadito en cada cápsula y ya tenemos nuestros muffins listos para introducir en el horno. Con unos veinte minutos será suficiente.
Los dejamos enfriar sobre una rejilla y cuando hayan templado los espolvoreamos con azúcar glas y semillas de sésamo. El resultado es éste; unos muffins con un tono anaranjado precioso, sus tropezones de fruta, la textura del sésamo y el dulzor del azúcar fino.
Diferentes, originales y deliciosos, estos “muffins de zanahoria, manzana y sésamo” además de riquísimos son preciosos, ideales para acompañar un té o para llevar de regalo. A mí me encanta variar cuando pienso en hacer magdalenas, y lo cierto es que podemos encontrar infinidad de combinaciones de ingredientes que casan a la perfección, tanto dulces como salados.
Y ahí es cuando necesariamente deben cambiar de nombre; pues si hablamos de añadir frutas y verduras u otros ingredientes incluso salados, y de prescindir del famoso copete…. entonces debemos llamarlos muffins que son así; rellenos de cosas, generalmente más densos y más planos. Los muffins son ingleses y las magdalenas con copete y esponjosas… francesas. Lo sabías?