Lo de las comidas y las cenas lo tenemos muy claro. Son fechas en las que todos estamos pensando en los menús, intentando buscar esa receta perfecta para sorprender en la cena de Nochebuena, o en la comida de Navidad, pero también son fechas en que recibimos visitas, o invitamos a copas para despedir el año y es importante poder ofrecer algo dulce o salado para acompañar.
Estos mini bundts son ideales, no me digáis que no. El punto del azúcar glas y las grosellas le dan un aspecto muy navideño. Este fruto rojo me cuesta encontrarlo fuera de temporada, pero en estas fechas vuelve a estar en las fruterías, igual que las cerezas y otros productos que sirven para engalanar nuestros platos y aportarles un plus de elegancia.
La receta la podéis encontrar AQUI, en el blog de Claudia & Julia con el que llevamos más de una año colaborando y encantados, porque es una web fantástica para aquellos que nos gusta la cocina, y los utensilios de calidad. Tienen una sección de despensa maravillosa y otra de libros donde por supuesto podéis comprar el nuestro haciendo clic AQUI.
El molde que he utilizado es el mini Anniversary bundt, que os proponía como una de las “7 ideas de regalos de Navidad para foodies” hace unos días en este POST .
Y ya véis que el resultado es de lo más lucido, porque no sólo se puede hacer la combinación que traemos en ésta receta, sino muchas más.
Por ejemplo pistachos, pepitas de chocolate y brandy, o si no nos queremos complicar, una simple masa de bizcocho que tengamos dominada repartida entre los diferentes huecos del molde y eso sí, con el toque posterior del azúcar glas y las grosellas para darle ese aire especial.
Unos pastelitos de auténtico capricho, de los que podemos hacer una o varias hornadas y guardar, porque lo hecho en casa dura siempre más.
Bien guardados en bolsitas herméticas, como las de congelar, sin apenas aire dentro, los podemos tener disponibles hasta cinco días e irlos sacando según los vayamos necesitando. Espolvoreamos el azúcar en el momento y adornamos tal y como hemos propuesto o con frutas confitadas, virutas de chocolate rallado o láminas de almendra.
Una alternativa al conocido Panettone o incluso a nuestro clásico Roscón de Reyes; o para los que no se pueden resistir a lo anterior, un buen complemento para una mesa bien surtida de dulces navideños.