Lasagna de coliflor en cocotte con emmental y roquefort, o cómo conseguir que los niños se coman la coliflor sin protestar. De eso trata este post.
Quesos, pasta fina de lasagna, ligera bechamel, cubiertos de cuento y menaje de muñecas. Esa es mi propuesta para que ellos no te digan Nooo!!
Venía yo fardando bastante de mi éxito en casa con el asunto de la coliflor. Sólo le añadía una buena bechamel y la cosa colaba.
Pero de un tiempo a esta parte el personal se me está rebelando (a estas alturas de la película…!!!), así que lejos de tirar la toalla me he visto obligada a dar un nuevo giro de tuerca al asunto. Y lo he hecho a base de introducir quesos y pasta y echarle un poco de cuento con la presentación.
Resultado: prueba conseguida!.
Los guisos o recetas en cocotte son siempre aplaudidos en casa. Es divertido que cada cual tenga su comida en formato individual, y muy práctico. Se preparan las raciones exactas y se pueden dejar en el horno a temperatura baja si la familia llega a la mesa a diferentes horas como a veces pasa en casa.
Los niños están encantados cuando se encuentran los cubiertos con dibujos personalizados, diferentes cada vez, y eso es bien fácil tuneándolos con washi tape. Yo uso los de MT porque son sin duda los de mejor calidad y su gama de dibujos y estampados es inmensa. Los podéis encontrar en muchos puntos de venta, los comercializa Mandi&Co.
Ingredientes:
(para 4 cocottes)
– 400 g de leche entera.
– 60 g de harina Santa Rita especial bechamel.
– 30 g de mantequilla.
– 1/2 coliflor.
– 4 láminas de lasagna de espinacas.
– Un trozo de queso emmental.
– Un trozo de queso roquefort.
– Aove
– Sal.
Preparación: Lavamos y dividimos la coliflor en pequeños arbolitos. Los ponemos a cocer unos 15 minutos en agua salada. Los sacamos del agua y reservamos. En el mismo agua aun caliente dejamos unos minutos las láminas de lasagna, una a una, y con unas gotas de aceite para que no se peguen.
Mientras elaboramos una bechamel con la mantequilla, la harina y la leche. Para ello calentamos en un cazo la mantequilla con un poco de la leche. Cuando rompa a hervir añadimos el resto de la leche previamente batida con la harina y removemos rápidamente para que no se formen grumos. Dejamos cocer unos cinco minutos y salamos.
En cada cocotte vamos poniendo un poco de bechamel en el fondo, sobre ella la mitad de una lámina de lasagna, (que hemos hidratado un poco en el agua de cocción de la coliflor), encima los arbolitos de coliflor, sobre ellos un poco de queso emmental rallado, la otra mitad de la lámina de lasagna y para acabar una buena dosis de bechamel de nuevo.
Sobre ella volvemos a rallar más queso y añadimos unos trocitos de roquefort. Metemos las cocottes en el horno, en la parte de arriba, y gratinamos a 200 grados unos minutos.
Servir y disfrutar! porque el resultado es francamente delicioso.