Ingredientes:
– 2 calabacines.
– 250 cc de leche ( o también puede ser nata 18%).
– 5 huevos L
– 50 g de queso rallado ( yo parmesano )
– 1 diente de ajo.
– 2 ramitas de menta y otra de perejil.
– aceite de oliva.
– sal.
Preparación:
Lavamos y secamos los calabacines y los rallamos. Picamos el ajo, la menta, y el perejil. A continuación en una sartén con un hilo de aceite sofreímos primero un par de minutos el ajo y el perejil, y después añadimos el calabacín, lo salamos, y lo tenemos unos 5 minutos a fuego medio mientras vamos removiendo para que suelte el agua; que no añadiremos al flan.
Precalentamos el horno a 180º y llenamos una bandeja de agua para posteriormente hacer los flanes de calabacín. Yo he utilizado este molde de Lekue, pues me gustaba la forma cilíndrica y baja que tienen.
Como el molde es de silicona, lo he colocado vacío en la bandeja con agua, para posteriormente con la ésta algo sacada y con cuidado e irlo rellenando con una cuchara. La ventaja es que luego el flan se desprende muy bien. Si usáis moldes que no sean de silicona evidentemente podéis meterlos ya llenos en el horno.
He tenido los flanes unos 45 minutos en el medio del horno, y en el último momento he subido la bandeja (con su agua y todo) cerca del grill para que se tostaran. Quiero con ésto animaros a los que teméis el proceso del baño maría; no tiene mayor dificultad.
Los flanecitos los desmoldaremos una vez estén fríos. Veréis que durante la cocción suben un poco, como si fueran magdalenas, pero luego recobran su forma plana en la superficie.
Se pueden tomar templados o fríos; a mi me gustan mucho más fríos. Adornádlos con la menta fresca y servir en una fuente, o de forma individual como yo os muestro.