Lo cierto es que no he tenido demasiada intención de hacer coca hasta que ayer vi rodando por mi nevera unas cerezas que compré precipitadamente el otro día, no en mi frutería habitual… error! y resultaron no demasiado dulces.
Hace unas semanas había topado con esta receta de la coca de cereza en formato individual que es una presentación que me gustó mucho, así que vi claro que era el momento de estrenarme con el asunto de este icono alimenticio catalán.
Es ésta una receta bien sencilla de preparar y puede constituir una estupenda merienda, o un tentempié a media mañana. Yo preparé cuatro tartaletas como las que veis, así que os daré la formula para hacerlas que podéis duplicar o triplicar si es el caso.
Preparación:
Nuestra primera tarea será lavar y deshuesar las cerezas, quizá convenga pesar más de 100 g porque es inevitable tomarse alguna durante el proceso y claro….
A continuación nos ponemos con la masa, como era poca cantidad y tenía día de “cocinillas”, dejé de lado la Thermomix por darme el placer de amasar que de vez en cuando me encanta.
Así que en un bol colocamos la harina y el agua templada en la que hemos desleído la levadura. Añadimos un chorrito de aove, la sal y el azúcar, y mezclamos con los dedos, limpitos claro, toqueteándola amorosamente hasta que esté todo muy bien integrado.
Dejamos reposar la masa media hora cubierta por un paño húmedo en un sitio templado, o sin corrientes. Yo la meto en el horno sin temperatura. La masa ha de doblar su tamaño. Al sacarla hacemos 4 bolas tamaño pelota de golf, ping, pong, o cesta punta…. cada uno a su gusto… (el tamaño es el mismo…).
Extendemos con la ayuda de un rodillo, yo esta vez que estaba cocinando en plan muy primitivo lo hice con un vaso. La adaptamos a la tartaleta, previamente untada de aceite y le damos forma con las yemas de los dedos por los bordes.
Solo nos falta ponerle las cerezas y espolvorear con azúcar y el romero fresco y troceado. Dejamos levar otros diez minutos fuera del horno mientras éste se precalienta a 200º y introducimos las cocas dentro.
Cuando haya pasado un ratito las sacamos y las rociamos con un poquito de vino dulce con ayuda de una brocha. Y de nuevo las dejamos dentro hasta que empiecen a verse un poquito doradas. El proceso ha de durar en total unos 20 o 25 minutos máximo.
El resultado es éste, una coca individual crujiente por fuera pero esponjosa por dentro. Aromatizada y dulce, con sabor a frutas y especias. Una combinación muy mediterránea. Muy buena!
Me he tomado una, y como en casa son un poco raritos y no hay ni catalanes, ni italianos, ni amantes de las cerezas, ni mucho menos de romero, me he quedado plantada con otras tres maravillosas cocas…. con lo monas que son!
Aviso pues para que se preparen mis vecinos y amigos, porque aunque haga un tiempo de horror, yo sigo en operación bikini y necesito tres familias adoptivas, para estas pequeñitas, que estén deseando hincarles el tenedor!
Mañana te toco el timbre y te anuncio “tengo una coca para tí”…. espero que me recibas con buena disposición…. y luego me cuentas!