Pues bien, para tomarnos un descanso en nuestro London shopping de estos días, y ya que somos muy gourmets, qué mejor que detenernos ante un té y unas deliciosas pastas de mantequilla al aroma de vainilla.
Ahora llega el momento de elegir la forma que queremos para nuestras pastas o galletas.
Como habéis visto, unas las hice redondas. Parten de una pequeña bola del tamaño algo menor a una nuez, pero aplastadas con las palmas de las manos muy suavemente, como dando pequeñas palmaditas para que no se aplanen mucho y queden gorditas. Luego con un cuchillo les hice una forma de cruz, como la que llevan las hogazas de pan. Nunca las había visto en una pasta y me pareció una forma de darles mi sello personal.
Estas pastas las vamos a hornear sólo diez minutos a 160º, y las sacamos antes de que se doren. Es mejor que tiendan a quedarse blancas, son más tiernas, aunque en un primer momento, con el calor, parezca que están a media cocción. Luego, cuando se enfrían se endurecen.
Están sublimes, y acompañadas con cualquiera de los tés de “Tea of life” serán un éxito seguro para cualquier merienda con amigas, o con amigos…
