Tengo que reconocer que me ha costado mucho resistir dos largos meses para poder compartir con vosotros esta receta. En cuanto me ha sido posible, no he perdido ni uno minuto más para hacerlo porque os va a encantar y porque es mi mejor pastel!
Fue un siete de abril cuando sonaba el teléfono; una llamada desde Barcelona que anunciaba que este blog había sido seleccionado para el primer evento blogger de Nestlé postres. Sólo 5 de entre tantísimos que habían optado!
Tuve diez días para inventarme un pastel utilizando los chocolates Nestlé. Enseguida pensé en un pastel pequeño, y entre sal, anís o caramelo, que fueron las opciones que barajé, me acabé decidiendo por el segundo.
Durante estos dos meses, Nestlé ha realizado un concurso de fans en el que se buscaba el nombre ideal para cada pastel. Los ganadores se venían con nosotros, los cinco bloggers, y asistían a un showcooking donde por fin desvelaríamos nuestra receta.
Ese día fue ayer. Y ahora sí os os voy a enseñar cómo hacerlo. El objetivo era éste:
Un exquisito pastel de chocolate negro que sabe a anís, con una mousse de chocolate blanco en su interior, como un coulant, pero de dos chocolates. O como un pastel de chocolates, pero en dos texturas.
Manu Ruiz fue el elegido, con un nombre largo y descriptivo, de los que a mí me gustan. La organización me ofreció tres opciones y no lo dudé; además de dar en la diana con el nombre, (“Delicia de chocolate anisada en dos texturas”) resulta que Manu, es mi amigo.
Lo que vivimos juntos en Barcelona junto con los demás fans y bloggers os lo contaré el jueves, así que si os pica la curiosidad y os apetece vernos disfrutando y en acción no os lo perdáis!
Y ahora :
LA RECETA!!!
INGREDIENTES:
– 200 g de chocolate negro de cobertura.
– 200 g de azúcar.
– 5 huevos.
– 200 g de mantequilla.
– 8 estrellas de anís.
– 2 claras de huevo para la mousse.
– 175 g de chocolate blanco para fundir.
– 1 yema.
– 2 cucharadas de azúcar.
– 100 g de chocolate negro de cobertura.
– 20 g de mantequilla.
PREPARACION:
Empezamos por hacer una infusión con las estrellas de anís y 100 g de mantequilla. Para ello simplemente la llevamos a ebullición en un cazo y luego la dejamos reposar unos diez minutos. Durante ese tiempo fundimos el chocolate negro y lo mezclamos con el resto de la mantequilla.
Cuando esté integrado añadimos el azúcar y batimos. Incorporamos los huevos y volvemos a batir. Cuidado con la temperatura de la mezcla antes de añadir los huevos, no debe estar demasiado caliente para que no cuajen. Por último colamos la infusión de anís, la agregamos y batimos de nuevo.
Lo anterior se puede hacer muy cómodamente con la Thermomix. El chocolate se funde bien a 50º vel 3… id mirando, y mejor si lo añadís en trocitos pequeños para que le cueste menos. Yo lo fundo a la vez que la mantequilla. Sin Thermomix, podéis hacerlo con sumo cuidado de que no se pegue, en el microondas, vigilando cada 30 sg.
Finalmente vertemos la mezcla en un molde alargado que habremos engrasado con mantequilla, y lo llevamos al horno al baño María durante 45 min aprox a 180º. Cada horno es un mundo así que lo mejor es comprobar con la aguja cuando ésta sale limpia, y entonces sacar y dejar enfriar.
Mientras, pasamos a fundir el chocolate blanco. Este a mí me gusta hacerlo al baño María, o sea con las onzas metidas en un bol y éste dentro de un cazo en el fuego. Hay que remover continuamente, y hacerlo a fuego medio. Cuando esté líquido, colocamos unas gotas sobre papel de plástico de repostería ( o papel de horno podría servir también ) para hacer estas chocolatinas. Con la primera opción es muy cómodo, se deja un montoncito y se golpea por debajo del plástico con la palma de la mano, o los dedos, para que la gota se estire y se aplane.
Con tres o cuatro nos va a bastar, pues las cantidades que os doy son para sacar tres pasteles.
A continuación batimos las claras con las dos cucharadas de azúcar a punto de nieve y las mezclamos con el chocolate fundido al que habremos agregado una yema, con movimientos envolventes. Si se nos ha enfriado un poco el chocolate, y ha perdido la liquidez necesaria, lo volvemos a calentar removiendo como antes para que vuelva al mismo estado.
Reservamos en la nevera una al menos una hora.
Pasado este tiempo, nuestro pastel estará listo y frío. Entonces tomamos un aro emplatador, el que veis es de 6 cm de alto por 6 de diámetro, y lo insertamos en el pastel y vamos sacando cilindros. Para alcanzar la altura de este pastel con dos nos vale. El aro me sirve de referencia para el tamaño final que quiero obtener y porque al ser alto es fácil de manejar al introducir y sacar del pastel.
Montamos así, dos cilindros uno encima de otro. No os preocupéis por la altura de los cortes, al final lo vamos a cubrir con cobertura, así que si necesitáis tres, o uno es más alto que el otro, no pasa nada.
A continuación vaciaremos el corazón del pastel, pero sin llegar hasta abajo del todo. Yo he utilizado otro aro más pequeño, pero podéis marcar el círculo con lo que tengáis a mano y vaciar con el palito de una cuchara. No es necesario que quede perfecto.
Si es importante, reservar un poco de este relleno para que haga de tapón en la parte superior del pastel que vamos a rellenar con la mousse, o crema. No me interesa que quede demasiado esponjosa, sino suave y ligera, para adornar también como una salsa, por fuera.
Rellenamos con una cuchara el hueco que hemos dejado. Y con una rodajita del cilindro que hemos extraído de dentro cerramos.
Podemos dejar así el pastel presentado en la nevera hasta que lo vayamos a usar. Incluso de un día para otro. Me gustan los postres que admiten ser hechos en varias etapas; dan sensación de menos trabajo. Incluso podemos dejarlo sin montar, y dejar reservada la crema por un lado y el bizcocho por otro para el día siguiente.
Lo que sí me gusta es aplicar la cobertura con no más antelación de 2 ó 3 horas antes de servirlo. Así conseguimos que aun no haya endurecido y conserve su brillo y textura aun blandita.
La cobertura de chocolate negro, la haremos fundiéndolo con la mantequilla de nuevo al baño María o al microondas como explicamos anteriormente. Con una espátula o una cuchara cubrimos los pasteles.
Para acabar decoramos con una de las chocolatinas ( a mí me gusta hacerlas un día antes para asegurarnos que estén frías, y se desprendan fácilmente, pero si no con tenerlas en el frigo durante todo el anterior proceso, bastaría). La primera vez que hice este pastel la chocolatina llevaba también un poco de naranja confitada… En esta ocasión le añadí unos pedacitos del chocolate blanco, y como no, la estrella de anís.