“Barritas de merluza pescanova” acompañadas de grissini.
Así titularía yo a mi plato si tuviera un restaurante a lo Dani García, Ferrán Adriá….gente que busca sorprender al comensal.
Sería un menú prefijado, no escogido por el cliente, inesperado, como el primer bocado!
Y ahora es cuando en la mesa todo el mundo ríe y comenta….pero si es foie!!!
Mientras voy escribiendo este post voy imaginando y soñando…. es tan divertida la cocina! A falta de restaurante con estrellas, que por otra parte sería una locura de vida….me encanta tener invitados a cenar, prepararles cosas, ver sus caras y sus gestos cuando llegan los platos…
Si duda éste será mi próximo aperitivo aunque ya no sea sorpresa.
El sábado pasado visitamos a Ana; una amiga de la familia. Y fui sorprendida por esta original idea del foie con el caramelo y la sal….. y con otras cosas deliciosas como un sencillo canapé de puerro que estaba de lo más.
Ella nos lo presentó de otra manera; en las cucharitas de porcelana que contienen un canapé que se toma de un bocado. Era una bolita o pedacito de foie recubierto con una costra de sabor maravilloso; dulce y salado.
Por supuesto, le pedí que me explicara con detalle el making of.
Charlamos agradablemente en el porche de su casa, con su hijo Iñigo… mientras mi Alvaro jugaba con el suyo. Fue una tarde estupenda de verano, una tarde de reencuentros y de recuerdos.
Como no lo puedo remediar tuve que evolucionar su canapé magnifico hacia algo más complicado. El foie siempre me ha recordado al chocolate; por su textura grasa, por la importancia de su temperatura, por su delicadeza, por su carácter de golosina; de cosa extra para días especiales.
Así inventé el foie con forma de bombón de praliné…pequeño y alargado.
Y lo llamé lingote por ser dorado como el oro.
Ingredientes: foie mi cuit, cuatro cucharadas de azúcar, 2 cucharaditas de agua, sal maldon o en escamas, y amigos para compartir.
Preparación: Horas antes, nos encargamos de tener el foie bien frío en la nevera. Lo sacamos y lo cortamos con la ayuda de un cuchillo largo y afilado (yo he usado un cuchillo jamonero) en forma de pequeños lingotes como veís en la foto.
A continuación los tapamos con film transparente y lo metemos en el congelador mientras preparamos el caramelo.
En un cazo ponemos el azúcar y el agua y dejamos fundir hasta que esté dorado pero vigilando que no se nos queme; tomaría un sabor amargo. Vertemos el caramelo sobre papel de cocina, e inmediatamente le añadimos la sal. Dejamos endurecer.
Por último lo envolvemos en el mismo papel y lo machacamos con un mortero hasta que quede absolutamente deshecho, como si fuera un polvo dorado.
Solo nos queda recubrir los lingotes de foie recién sacados del congelador. Al estar muy fríos es muy fácil manipularlos. Los presentamos acompañados de algún tipo de tostada o pan para ayudar a tomarlos. Yo he elegido grissini, pero con las tostas de pasas o arándanos tiene que quedar muy bien también.
Otra forma diferente de disfrutar de este manjar que es el foie.