Recientemente tuvimos el placer de ser anfitriones de Carla Royo-Villanova en su viaje a La Rioja. Por si no lo sabéis, Carla tiene un blog en Hola donde relata sus experiencias recorriendo a lo largo y lo ancho el globo terráqueo, destacando el aspecto gastronómico de sus viajes; desde el Polo Norte con su king crab, hasta… La Rioja, donde el turísmo enológico ahora mismo está en uno de sus mejores momentos.
En sus tres días en la capital, no tuve duda a cerca de cual sería el lugar más apropiado para ella como campamento base: El céntrico y moderno Hotel Marqués de Vallejo, en pleno corazón de la ciudad, cerca de todo y absolutamente confortable.
Pero es que además este lugar encantador, a dos pasos de la famosa calle Laurel, las comerciales calles peatonales, y la bella concatedral de La Redonda, cuenta con un espacio gastronómico donde poder tomar un vino y algo ligero en animada charla, como así hicimos, antes de salir a cenar una de las noches.
Me alegra enormemente que por fin contemos en Logroño con la opción de poder acceder libremente a las estancias de un hotel para tomar una copa o un aperitivo. Estaba familiarizada con ese concepto en otras ciudades, pero aquí es algo único y novedoso que como no, merecía la pena mostrar a mi invitada.
Un lugar del que nos costó marcharnos por su ambiente agradable entre sillones, y sofás que invita a la tertulia y a la animada conversación.
Allí nos hubiéramos quedado toda la noche, pero nos esperaba el Chef “Zapa” en su nuevo local “Moderna Tradición” a pocos metros del hotel para sorprendernos con un menú exquisito a base de productos de temporada con un toque creativo y una perfecta ejecución de cada uno de los platos. El steak tartar…. para echarse a llorar.
Moderna Tradición atiende al concepto de “Vermutería gastronómica”. Se puede ir a cenar o a tomar un vermut y unas tapas de autor y disfrutar a tope con la experiencia.
El lugar es precioso, con unas ventanas ideales que por el día conectan el restaurante con el bonito parque de El Ebro. Unas vistas deliciosas.
Aunque no podía faltar el vino de Rioja, comenzamos por supuesto con el vermut reserva de Amillo que me encanta, con el toque que ponen de naranja.
Los entrantes deliciosos; como el canapé de queso macerado con infiltraciones de ese mismo vermut.
La cena discurrió entre risas y anécdotas, sin prisas, en un ambiente tan relajado que sin querer nos fuimos quedando solos, porque nos dieron las mil.
Eso nos permitió apreciar el lugar con detenimiento, acompañados de un sonriente y afable Juan Carlos Zapatero, que nos explicó al detalle como nació la idea de dar vida a este concepto único en La Rioja de “Bodega Urbana” y nos enseñó los depósitos que lucen a la entrada del local, tras una cristalera que permite contemplarlos como si se trataran de una pieza de museo.
Un sitio con mucho encanto, único y que merece sin duda una visita al paso por esta ciudad.
Otro local también muy especial es el divertido Wine Fandango. De nuevo a pocos metros de nuestro Hotel Marqués de Vallejo, en lo que vendríamos a llamar el Km 0 de la capital.
Amplio, moderno, con un punto gamberro con ese porrón de neón como logotipo y regentado por gente joven y con ganas.
En Chef Aitor Esnal propone un menú exclusivo que se puede degustar en una barra que da a la cocina, para pocos comensales. Lo llama “Winefandango Experience” y consiste en la interacción permanente entre chef y el que se sienta a comer; que recibe las explicaciones de cada plato, observa su ejecución y el emplatado final sentado en su taburete.
Pese a que otros espacios del local son también muy apetecibles; mesas altas para compartir, mesas bajas más íntimas, la animada barra…. decidimos embarcarnos en el Winefandango Life y su cocina en directo, y fue lo más!
Aitor sabe que me chifla el chocolate, y no sé si sería por eso o fue casualidad, pero el caso es que allí estaba al final para culminar una comida estupenda. Una comida con toques asiáticos procedentes de su reciente viaje a Thailandia que ha sabido incorporar a su cocina; una cocina tradicional renovada que no deja indiferente.
Tengo que decir que Carla me dejó pasmada con su afición por el picante, moderado en los platos, del que pedía ración extra. Nunca lo hubiera imaginado!
Foto de familia para acabar.
De izquierda a derecha: Ignacio Sanchez Sicilia (de la Taberna del El Chato; Madrid), Aitor Esnal, una misma, Carla Royo-Villanova y su hermana Guillermina Royo-Villanova con su inseparable Clorata de Potasa.
Un placer recibiros y lo dicho. Nos vemos por Madrid!